Pedir perdón

Todos reconocemos que, en ocasiones, cometemos errores. Sin embargo, disculparnos por nuestra actitud nos cuesta bastante más, incluso en aquello momentos en que somos verdaderamente conscientes de que estábamos equivocados.

Has tenido un día verdaderamente horrible y cuando llegas a casa, estás cansada y de mal humor y descargas tus frustraciones sobre tu pareja, auque es lo último que querías hacer, porque en el fondo eres consciente de que él no tiene la culpa. Después, ya más relajada, te das cuenta de que tu actitud no ha sido la más adecuada y que, como mínimo, le debes una disculpa, pero, no encuentras el momento ni la forma para hacerlo. No es tan extraño si tenemos en cuenta que para pedir disculpas es necesario: tener capacidad de autocrítica, suficiente humildad para reconocer nuestro error, y tener voluntad de reparar la ofensa. Sin embargo, ser capaces de pedir perdón es propio de personas responsables de sus actos y que cuidan y valoran sus relaciones con los demás. Todos sabemos que cuando alguien se siente agraviado por la actitud de otra persona la relación se deteriora. Admitir el error y disculparse a tiempo es la mejor manera de librarse de la culpa y de evitar repercusiones más graves.

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